Pareciera que un día la justicia poética quiso homenajear a Scalabrini Ortíz durante el día de su cumpleaños con la creación de Agua y Energía Eléctrica. La empresa no era un ladrillo amontonado sino parte de una construcción energética para promover el empleo de la hidroenergía por sobre la energía de origen térmico.
Como dos pájaros que se matan de un tiro, la intención también era neutralizar los efectos de la concentración monopólica del sector y de las escandalosas concesiones que se habían registrado hasta entonces. En palabras fácil: Mejorar y ampliar el servicio y abaratar su costo para el grueso de la población.
El texto original del decreto firmado por Juan Domingo Perón decía que Agua y energía debía dedicarse al:
“Estudio y administración de las obras para riego y defensa de los cursos de agua; de las obras y explotación de centrales eléctricas, medios de transmisión, estaciones transformadoras y redes de distribución para la venta de energía eléctrica; a la compra y venta de energía eléctrica a terceros, sea para sus propias necesidades o a los efectos de su distribución como servicio público, dando la preferencia a los organismos de la Nación, provincias o municipios, a las cooperativas y sociedades de economía mixta integradas exclusivamente por el Estado y los usuarios".
Con ese fin es que se fusionaron las Centrales Eléctricas del Estado y la Dirección General de Irrigación para que vea la luz Agua y Energía Eléctrica. Es que esta construcción energética fue parte de un edificio enorme que se denominó Plan Quinquenal destinado a prever las necesidades de materia prima de origen nacional, combustibles, energía eléctrica, maquinarias y transportes.
La propuesta económica, además, buscó: “Conocer y verificar el estado y eficencia de los sistemas de explotación, producción y distribución de estos elementos; desarrollar el programa mínimo de inversiones y obras necesarios para asegurar los suministros de materias primas, energía y combustible y desarrollar así la industria y agricultura; y por último descentralizar la industria, diversificar la producción, crear fuentes de energía, vías de comunicación, medios de transporte y aumentar los mercados consumidores”.
Pequeña idea que provocó que se construyeran diques con sus respectivas centrales en Escaba , Tucumán, Nihuil, Mendoza, Los Quiroga, Santiago del Estero. Aparte de estos se edificaron seis con usinas en Cordoba y Catamarca, cuatro en Río Negro, tres en Mendoza, y sus espejos térmicos en Mar del Plata, Mendoza, Río Negro y Tucumán. En 1943 Argentina tenía una potencia instalada en centrales de 45.000 kilovatios, en 1952 350.500.
Luego del derrocamiento de Perón, los gobiernos y dictaduras que le siguieron determinaron que la empresa se dedicase a la operación de la red eléctrica nacional y la generación de energía y se deslindara de su papel como proveedora de servicios a usuarios finales. Así funcionó hasta que la dictadura del 1976, denominada proceso de reorganización social, comenzó por sacarle los brazos al transferir los servicios de distribución eléctrica y riego a las provincias (las únicas excepciones fueron Formosa, La Rioja, Santiago del Estero, Tucumán, Chubut, Río Negro y Mendoza).
Pero el que la terminó de descuartizar fue el ex presidente Carlos Menem: Primero le quitó una pierna al idear la privatizada Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico S.A. (CAMMESA), luego la otra traspasó la red de alta tensión a la también privatizada Compañía de Transporte de Energía Eléctrica en Alta Tensión Transener Sociedad Anónima (TRANSENER).
Después transfirió a las provincias lo quedaba a cargo de Agua y Energía y vendió la mayoría de las centrales hidroeléctricas( como la de Diamante, Ameghino, Río Hondo, Futaleufú, Río Juramento, San Juan y Tucumán).
Así dejó en manos privadas el plan de energía argentino, pieza fundamental para desarrollo autónomo de un país. Sus consecuencias todavía se vislumbran cuando en el noticiero alertan sobre los cortes de luz por falta de inversión o cuando el Estado se ve obligado a mantenerse tarifas sociales a base de subsidios.
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